Retrato de Yosune Fernández

Yosune Fernández

Más que una profesión, una búsqueda

Me llamo Yosune y llevo más de 20 años dedicada al conocimiento de la naturaleza humana, la percepción, el tarot y las terapias regresivas. Más que una profesión, este camino ha sido una búsqueda constante de comprensión, aprendizaje y crecimiento personal. Un recorrido que, en ocasiones, ha sido difícil y escabroso, y que me ha enseñado la importancia de mantener el equilibrio y la coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Desde niña he sentido una profunda curiosidad por la vida, por aquello que no siempre podemos explicar y por las preguntas que nos acompañan desde que tenemos conciencia: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿qué sentido tiene nuestra existencia? y ¿qué hay más allá de lo que percibimos a través de nuestros sentidos?

Cuanto más aprendía, más preguntas surgían. Nunca me ha bastado con aceptar las cosas sin cuestionarlas. Necesitaba investigar, leer, contrastar y encontrar mis propias respuestas. Cuando me daban mi pequeña paga, corría a comprar libros de Jiménez del Oso. Devoraba libros y bibliotecas enteras, impulsada por una inquietud que ya entonces tenía muy clara: comprender al ser humano más allá de su dimensión física.

«Nunca me ha bastado con aceptar las cosas sin cuestionarlas.»

Mi camino

Lo que me trajo hasta aquí

  1. IDesde los 7 años

    Egipto: una conexión que me acompañó desde niña

    A los siete años tenía recuerdos y vivencias que no identificaba con la vida que estaba experimentando en aquel momento. En aquellas imágenes, el entorno, los lugares y las personas que sentía como mi familia eran diferentes. Con el tiempo, aquella conexión adquirió para mí un significado especial al relacionarla con el antiguo Egipto, concretamente con Tebas, en el Alto Egipto.

    Desde muy pequeña me interesaron profundamente la cultura egipcia, sus conocimientos ancestrales y, especialmente, su medicina. Aquella fascinación fue creciendo hasta convertirse en una experiencia real: con 17 años viajé a Egipto y allí cumplí los 18.

    Aquel viaje formó parte de una búsqueda que ya había comenzado mucho antes. No se trataba únicamente de conocer otros lugares, sino de acercarme a otras formas de entender la existencia, el cuerpo, la conciencia y la relación del ser humano con el mundo.

  2. IIA los 16 años

    Una experiencia que cambió mi manera de comprender la vida

    A los 16 años sufrí un accidente de coche en el que viví una experiencia cercana a la muerte. Aquello marcó profundamente mi manera de mirar la existencia. Para mí, fue una vivencia que confirmó intuiciones y preguntas que me acompañaban desde la infancia, y que me llevó a contemplar la vida y la muerte desde una perspectiva diferente.

    Desde entonces, mi relación con la existencia cambió. Comprendí, desde mi propia experiencia, que había preguntas que merecían ser exploradas sin miedo, con apertura y con una actitud de búsqueda constante.

    No creo que el conocimiento deba convertirse en una verdad incuestionable ni que debamos dejar de hacernos preguntas. Al contrario: considero que crecer implica observar, investigar, cuestionar nuestras propias ideas y estar dispuestos a ampliar nuestra comprensión.

  3. IIIMás de dos décadas

    Más de 20 años de aprendizaje y experiencia

    A lo largo de mi trayectoria me he formado y he trabajado en diferentes disciplinas vinculadas al conocimiento y al desarrollo personal. Llevo más de dos décadas dedicada a la naturopatía, al tarot y a las terapias regresivas, acumulando experiencia y aprendizajes que han ido dando forma a mi propia manera de trabajar.

    Cada etapa de este recorrido me ha aportado herramientas, conocimientos y nuevas perspectivas. Pero también me ha enseñado algo fundamental: no basta con acumular información. Es necesario aprender a observar, desarrollar criterio propio y asumir la responsabilidad de nuestro proceso personal.

    Por eso, entiendo el tarot como una herramienta de exploración, reflexión y autoconocimiento; la percepción, como una capacidad que podemos observar y trabajar mediante la práctica; y las terapias regresivas, como un ámbito de exploración de la experiencia subjetiva que requiere responsabilidad, respeto y cuidado.

    Mi propósito no es ofrecer respuestas prefabricadas ni decirle a nadie qué debe pensar, sentir o hacer. Mi propósito es compartir lo que he aprendido, poner mis conocimientos al servicio de otras personas y proporcionar herramientas que cada una pueda integrar y utilizar desde su propia experiencia.

Escuela La Curandera

Aprender, practicar y crecer

De todo este recorrido nace la Escuela La Curandera, un espacio de formación en el que el conocimiento, la práctica y la experiencia personal ocupan un lugar central.

Quiero que quienes se acerquen a la escuela encuentren algo más que información: un lugar donde aprender a observar, desarrollar su percepción, profundizar en el lenguaje del tarot y explorar nuevas formas de comprenderse a sí mismos y a los demás.

Mi manera de enseñar parte de una convicción: el crecimiento personal no consiste en acumular conceptos, repetir discursos o depender de las respuestas de otros. Consiste en aprender a mirar, cuestionar, practicar y desarrollar una comprensión propia.

Por eso, mi compromiso es ofrecer una formación seria, estructurada y rigurosa, con herramientas prácticas y una metodología que permita avanzar paso a paso. Una formación que invite a pensar, experimentar y contrastar, sin renunciar al espíritu crítico ni a la responsabilidad individual.

«No pretendo caminar por nadie, sino acompañar a cada persona mientras aprende a encontrar su propio camino.»

La metodología

Antes del Tarot, comprender cómo percibimos

La percepción y la intuición requieren observación, práctica, disciplina y criterio. Por eso, el método comienza con el estudio y el entrenamiento de estas capacidades y continúa con la integración del Tarot como lenguaje simbólico y herramienta de autoconocimiento.

  1. I

    Percepción

    Comprender cómo percibimos, cómo interpretamos la información y cómo distinguir la intuición de la imaginación, la emoción o las interferencias mentales.

  2. II

    Tarot

    Integrar el Tarot como lenguaje simbólico y herramienta de autoconocimiento: evolutivo, sistémico y astrológico.

  3. III

    Criterio propio

    Desarrollar autonomía, criterio y una forma de trabajar honesta, consciente y profesional.

Principios de trabajo

«La espiritualidad no se consume, se practica»

La Curandera es un espacio para aprender, investigar, practicar y crecer, sin fomentar dependencias ni idealizar figuras de autoridad. Mi intención es que cada alumno desarrolle autonomía, criterio propio y una forma de trabajar honesta y profesional.

  1. INo todo vale.
  2. IINo creo en los atajos.
  3. IIILa espiritualidad se trabaja con responsabilidad, coherencia y compromiso.

Mi propósito

Mirar hacia dentro

Después de tantos años de búsqueda, sigo teniendo preguntas. Sigo aprendiendo, investigando y descubriendo que cada respuesta abre nuevas posibilidades de comprensión.

Hoy, una parte esencial de mi camino consiste en compartir ese aprendizaje y acompañar a otras personas en el suyo. Ofrecerles herramientas que a mí me han servido para ampliar mi mirada, comprender mejor mis procesos y desarrollar una relación más consciente conmigo misma y con la vida.

Creo que muchas de nuestras limitaciones nacen de las ideas, los miedos y los patrones que construimos y repetimos sin cuestionarlos. Y creo que empezar a reconocerlos nos permite abrir nuevas posibilidades y recuperar nuestra capacidad de elegir.

No estoy aquí para decirte quién eres ni para darte todas las respuestas. Estoy aquí para compartir conocimientos, enseñarte herramientas y acompañarte en el proceso de formular tus propias preguntas.

Porque, para mí, la verdadera transformación comienza cuando dejamos de buscar todas las respuestas fuera y nos atrevemos a mirar hacia dentro.

Soy Yosune. Este es mi camino y este es el propósito de la Escuela La Curandera: aprender, practicar, tomar conciencia y crecer juntos.

Yosune Fernández

La espiritualidad no se consume, se practica.

¿Caminamos juntos?

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